Open letter to the Presidents of the Americas: It’s time to take a stand against statelessness in the Dominican Republic

(Sigue texto en español)

This week will mark an important gathering of top leaders from throughout the region at the Summit of the Americas in Panama on April 10 – 11. As U.S. citizens and members of the Dominican diaspora, we call upon President Obama and other presidents from the Americas to use this opportunity to urge the President of the Dominican Republic to protect the rights and restore the nationality of Dominicans of Haitian descent at risk of statelessness and arbitrary mass deportations. As the June deadline for a government regularization program approaches, it is imperative that the region’s leaders make these grave and increasing human rights violations a priority during these upcoming meetings.

As has been widely documented by human rights organizations and the media, on September 23, 2013 the Dominican constitutional tribunal issued ruling TC 168-13, which revoked the citizenship of over 200,000 Dominicans, the majority of whom are of Haitian descent. Facing domestic and international opposition to this egregious human rights violation, President Danilo Medina implemented Law 169-14 in May 2014 in order to provide a path to naturalization as a corrective to TC168-13.

The implementation of Law 169-14, however, was a failure. Dominicans of Haitian descent continue to face discrimination, misinformation, and denial when they try to obtain or renew their identity documents, closing off access to education, work, voting rights, land ownership, marriage, and other life opportunities for which such documents are strictly required. Moreover, out of an estimated 100,000 Dominicans of Haitian descent who were eligible, only 8,755 registered with the government due to a short registration period, a lack of publicity and information about the process, and insufficient access to government offices. This has occurred in the context of arbitrary deportations of Dominicans of Haitian descent who were on their way to register under the law; brutal violence against Haitian migrants, including a lynching in a public square in the city of Santiago; and death threats against journalists and violence against activists who had spoken out in defense of Dominicans of Haitian descent. As recent events in the country have demonstrated, the government’s discriminatory policies that have left Dominicans of Haitian descent without citizenship rights and legal protections have also left this population vulnerable to broader societal discrimination and violence.

President Medina has refused to extend the registration period and has stated publicly that those who did not register may be deported. As we approach a June deadline for a regularization program, hundreds of thousands of Dominicans of Haitian descent and their families are vulnerable to brutal and arbitrary deportations from their country of birth. Such mass expulsions are likely to affect tens of thousands of people, tearing apart families and communities, and hindering social and economic development. Now is the time for the region’s leaders to stand with Dominicans of Haitian descent.

Several leaders across the Americas have already expressed concern with the ongoing human rights violations in the Dominican Republic against its own citizens of Haitian descent. The Organization of American States, through its general assembly as well as the Inter-American Commission on Human Rights, has held numerous hearings about the denationalization of Dominicans of Haitian descent and investigated conditions on the ground; the Inter-American Court of Human Rights, meanwhile, has ruled that Law 169-14 violates regional human rights treaties. The leaders of the Caribbean Community (CARICOM), meanwhile, have also taken a firm stance against these discriminatory policies by refusing to consider the Dominican Republic for membership until its government offers a meaningful remedy.

The region’s leaders must once again call upon the Dominican government to protect the rights and restore the nationality of one of the most vulnerable populations in the country, Dominicans of Haitian descent and their families.

Carta abierta a los/as Presidentes de las Américas: Es urgente pronunciarse contra las violaciones a los derechos humanos en la República Dominicana

Esta semana tendrá lugar un importante encuentro de los/as principales líderes de la región en la Cumbre de las Américas en Panamá el 10 y 11 de abril. Como ciudadanos estadounidenses y miembros de la diáspora dominicana, hacemos un llamado al presidente Barack Obama y a los/as demás presidentes de las Américas a aprovechar esta oportunidad para instar al Presidente de la República Dominicana a reconocer la nacionalidad de los/as dominicanos/as de ascendencia haitiana, quienes corren el riesgo de apatridia. En junio se vence el plazo de un programa de regularización del gobierno, y tememos que esta población podría ser víctima de deportaciones masivas y arbitrarias. Es sumamente urgente priorizar estas graves y crecientes violaciones a los derechos humanos durante la Cumbre.

Como ha sido ampliamente documentado por organismos de derechos humanos y los medios de comunicación, el 23 de septiembre de 2013, el Tribunal Constitucional dominicano emitió la sentencia TC 168-13, la cual revocó la nacionalidad de más de 200.000 dominicanos/as, la mayoría de ascendencia haitiana. Frente a fuertes críticas a nivel nacional e internacional, el presidente Danilo Medina promovió la Ley 169-14 con el fin de abrir un camino a la naturalización como una solución a la sentencia TC168-13.

Sin embargo, la aplicación de la Ley 169-14 fue un fracaso. Los/as dominicanos/as de ascendencia haitiana siguen lidiando con la discriminación, falta de información, y el rechazo cuando tratan de obtener o renovar sus documentos de identidad. La negación de estos documentos les impide acceder a la educación, el trabajo, al voto, el matrimonio y otras oportunidades de vida civil y política. Se estima que unos/as 100 mil dominicanos/as de ascendencia haitiana eran elegibles, apenas 8.755 se acogieron al plan de naturalización debido a un período de inscripción insuficiente, la falta de publicidad e información sobre el proceso, y la falta de acceso a dependencias gubernamentales. Esto ha ocurrido en el contexto de varias deportaciones arbitrarias de personas dominicanas de ascendencia haitiana que estaban en camino a registrarse bajo la ley 169-14; hechos de violencia contra inmigrantes haitianos, incluyendo un linchamiento en una plaza de la ciudad de Santiago; y amenazas de muerte contra periodistas que habían defendido los derechos de los/as dominicanos/as de ascendencia haitiana. Estos recientes acontecimientos en el país han demostrado que las políticas discriminatorias del gobierno no solo han despojado a los/as dominicanos/as de ascendencia haitiana de protecciones legales sino que también han dejado esta población vulnerable a la discriminación social y a la violencia.

El Presidente Medina se ha negado a ampliar el plazo de inscripción y ha dicho públicamente que las personas que no se hayan acogido al plan pueden ser deportadas. A medida que nos acercamos a la fecha límite de junio para este programa de regularización, decenas de miles de dominicanos/as de ascendencia haitiana y sus familias podrían ser sujetos/as de deportaciones brutales y arbitrarias del país que los/as vio nacer. Tales expulsiones masivas puedan afectar a decenas de miles de personas, causando rupturas irreparables en miles de familias y comunidades, y obstaculizando el desarrollo social y económico. Ha llegado el momento para que los/as líderes de la región se solidaricen con los/as dominicanos/as de ascendencia haitiana.

Varios/as líderes de las Américas ya han expresado su preocupación por las violaciones a los derechos humanos ejecutadas por el gobierno dominicano en contra de sus propios ciudadanos de ascendencia haitiana. La OEA, en el marco de su asamblea general, así como a través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha realizado varias audiencias sobre la desnacionalización de los/as dominicanos/as de ascendencia haitiana y ha investigado la situación en el país; a su vez, la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló que la Ley 169-14 viola los tratados regionales de derechos humanos. Los líderes de la Comunidad del Caribe (CARICOM), por su parte, también han tomado una postura firme en contra de estas políticas discriminatorias al negarse a considerar la membresía de la República Dominicana en cuanto permanezca esta situación.

Los/as líderes de la región deben exigirle una vez más al gobierno dominicano que proteja los derechos y reconozca la nacionalidad de una de las poblaciones más vulnerables del país, los/as dominicanos/as de ascendencia haitiana y sus familias.

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